Rocha
Atractivos turísticos
Decir que Rocha es un paraíso, sería resumir en una sola
palabra, todas las bellezas de un lugar incomparable.
Decir
que Rocha es un paraíso natural, es destacar la
conservación que se ha hecho en el departamento, de su más
grande patrimonio: la diversidad biológica.
Enorme y fantástica, surge de su historia, el envidiable
entorno, la naturaleza privilegiada, invitando a sus
habitantes y a los turistas a deleitarse con su vida,
tranquilidad, seguridad y encanto.
Ser redescubierta permanentemente es su destino. Desde la
Laguna Garzón hasta la frontera de Chuy, el Océano Atlántico
se muestra inmenso, ideal para su descanso. Correcta y
adecuada infraestructura, rústica, agrestes realidades,
matizan los encantos de La Paloma, La Pedrera, Valizas,
Cabo Polonio, Aguas Dulces, La Esmeralda, Punta del
Diablo, Santa Teresa, La Coronilla, Barra del Chuy, y las
demás no menos interesantes opciones, completan la más
fantástica franja costera del Uruguay.
La costa rochense abarca 180 de los 220 kilómetros que
Uruguay posee sobre el océano Atlántico.
Tres
grupos de islas forman parte de las cuatro colonias de
lobos marinos que posee Uruguay, una de las más
importantes del mundo.
Una gastronomía propia, ligada a la riqueza de productos
naturales, y los que la mano del hombre provee, nos
destaca en la región.
Los frutos del mar, tan frescos como variados, el cordero
de pasturas saladas, el butiá, son algunos de esos
atractivos productos que procesados por las hábiles manos
de los rochenses se convierten en manjares únicos, que
merecen la pena ser conocidos y disfrutados.
Balneario La Paloma
Ubicada a 239 kilómetros de Montevideo, se encuentra esta
ciudad balneario -de aproximadamente 3.000 habitantes
permanentes-, es la quinta del país en cantidad de
visitantes que recibe,
y
el centro turístico por excelencia de la costa de Rocha
para los que buscan la tranquilidad de unas vacaciones
junto al mar, sin pedir más que eso: somnolientos
atardeceres; contemplar un amanecer en la playa solitaria,
escuchando las olas lamiendo la arena y el sol como una
bola de fuego rodando sobre el horizonte;
el
letargo de largas horas de siesta entre los bosques de
pinos; el típico paseo por la Av. Solari cuando cae el
sol, desde la Feria de los Artesanos hasta el Faro,
pasando por el Hotel Casino Cabo Santa María; las
clásicas fogonadas de la juventud en la playa a
medianoche y tantas otras cosas que constituyen la vida de
La Paloma.
No hay grandes entretenimientos creados por el hombre,
porque la consigna de La Paloma es mantenerse tal cual es,
una villa de construcciones bajas (se prohibieron los
rascacielos), donde la gente vive esencialmente de la
pesca y el turismo. Su vida transcurre tranquila y
apacible.
Paseando
por sus callecitas descubriremos algunos monumentos de
interés, como el Cristo de la Pza. España al final de la
Av. Solari, el Monumento al Pescador
obra de Lucho (uno de los primeros pescadores que poblaron
la villa), o el Vuelo de La Paloma obra del escultor
húngaro Kosiche, el mismo que ganara el concurso por el
monumento dedicado a los Juegos Olímpicos de Seúl.
La
Paloma es el paraíso de los surfistas , y año a año
gana más popularidad por su variedad de playas, desde la
apacible Bahía Chica ideal para los niños, pasando por
las caletas rocosas del faro, hasta La Balconada donde se
dan cita los pescadores de corvinas negras, pejerreyes,
anchoas y por la noche se ven titilando sus lucecitas de
farol en diminutos botes a merced de las olas y el viento.
Más allá, nos encontramos con El Cabito y el Puertito de
Los Botes que huele a salitre y pescado, donde descansan
los botecitos colorados , tras una noche de buena pesca.
Desde
allí se extiende una hermosa playa de arenas blancas y
finas, pequeños médanos y un mar profundamente verdiazul,
coronado por níveas olas que se estrellan contra la negra
figura de un barco hundido.
Si les gusta caminar, podrán hacerlo hasta La Laguna de
Rocha, con sus 12.000 há. de agua y una gran riqueza de
fauna por la cual se le ha otorgado el título de reserva
de interés mundial (RAMSAR). Allí se estableció un
pintoresco rancherío de pescadores dedicados a la pesca
de corvina negra, pejerrey, pargo blanco, anchoas y
borriquetas; si preguntan por Verde se encontrarán con un
cordial pescador que se sabe toda la historia del lugar y
de la fauna que la puebla y además, también es poeta. 
Otra forma de hacer este recorrido, es a caballo , los
cuales se alquilan en el muy concurrido Parque Andresito,
a la entrada de La Paloma.
Hacia el otro lado de La Paloma, recorriendo la costanera,
aparecen otros balnearios aledaños, como La Aguada y
Costa Azul, también con bonitas playas.
Bajo
la atenta mirada de un faro centenario, tranquilidad y
diversión se mezclan en una proporción, para muchos,
ideal.
Sus
playas de finísima arena se combinan con un mar pintado
de verde esmeralda.
Las olas regalan a los visitantes caracoles de colores y
estrellas de mar envueltas en espuma blanca.
Cuenta, entre otros atractivos, con una animada arteria
comercial -Av. Solari-, una feria artesanal, casino, cine
y una variada oferta de hoteles, cabañas y zonas de
camping, todo en un entorno boscoso de pinos y una
sucesión de playas de características diferentes, entre
las que se destacan:
Anaconda,
La Aguada y La Balconada, muy conocidas
internacionalmente por los surfistas; ideales para
correr olas y zambullirse con la tabla de surf;
Los
Botes, donde los pescadores artesanales dejan ver
sus barcas y sus faenas a los visitantes;
- Costa Azul y Antoniópolis,
con
espacios
naturales, llenos de pinos, muy cercanos al océano;
- El Cabito, una playa mansa,
preferida por las familias con niños.
A la hotelería de muy buena calidad se le suma el nivel
de sus restaurantes, donde es posible darse el gusto de
comer una gran variedad de platos a base de pescado y
mariscos.
El
puerto de La Paloma, constituye hoy el principal puerto
pesquero del país y el único puerto seguro de ultramar
que hay entre Punta del Este y Río Grande Do Sul en
Brasil, ideal para quienes llegan en sus yates.
Dada
la proverbial abundancia de peces en la zona (sargo,
pejerrey, pescadilla, brótola y corvina, entre otros), es
posible practicar pesca deportiva en todas sus playas.
El Bureau Internacional de Pesca de París ha calificado a
La Paloma como una de las primeras zonas del mundo en
calidad y cantidad de especies que ofrece. Dicen que en el
entorno del Cabo Santa María, se encuentra la séptima
zona en calidad de pesca del planeta.
El Faro de La Paloma
Enclavado
en el Cabo Santa María se encuentra el Faro de La Paloma,
construido, dada la cantidad de naufragios que se
producían en la zona, entre 1872 y 1874 por albañiles
italianos.
Con sus 30 metros de altura y un radio lumínico de 20.5
millas, ilumina las noches de los pescadores en alta mar
tanto como sorprende a desprevenidas parejas bañándose
en el impetuoso océano con la complicidad de la noche y
bajo un cielo estrellado.
Hoy
además, se presenta como un atractivo turístico. Subir
su escalera de 150 peldaños, ofrece la posibilidad de
deleitarse con una vista impresionante e imaginar aquellos
horizontes marinos cruzados por frágiles veleros de otros
tiempos.
Elija Uruguay... elija La Paloma.
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Las imágenes fueron cedidas por Richard
Illa, para su uso exclusivo
en www.complejoanaconda.com.uy
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